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Pastoral

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SEÑOR ENSÉÑANOS A ORAR

Muchas veces nos ocurre que en medio de nuestra vida tan ocupada, en medio de nuestras urgencias nos olvidamos, al igual que le pasó a Marta, de lo realmente importante y cuando nos acordamos no sabemos cómo hacer. Nos olvidamos del Señor y cuando nos acordamos de Él no sabemos cómo hablarle, como dirigirnos a Él. Esa es la petición de los discípulos al Señor. Enséñanos a orar. Cómo tenemos que hacer cuando nos dirigimos a Dios. Y el Señor nos regaló el Padrenuestro. En el Ángelus del día 24 de julio el Papa comenta ese pasaje del Evangelio y nos deja una enseñanza sobre la necesidad de la oración que no es para convencer a Dio de lo que nos tiene que dar sino para fortalecer nuestra fe y nuestra esperanza.

A continuación las palabras de Papa Francisco en el Ángelus del 24 de julio:
Queridos Hermanos y hermanas, buenos días

 

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Cómo ejercer la autoridad adecuadamente

Marta Peñalver / Revista Misión - 18.07.2016

No existe educación sin autoridad ni autoridad sin amor. Tanto padres como educadores necesitan aprender a ejercer su autoridad para desarrollar plenamente su labor educativa.

En ocasiones, la frustración, la dejadez y el ritmo vertiginoso al que padres y profesores se ven sometidos provoca que bajen la guardia y “pierdan” la autoridad que les otorga su condición de educadores. Llegados a ese punto, pasan a convertirse en meros espectadores del desarrollo desbocado de los jóvenes. En el marco de esta problemática, se celebró en Madrid el VII Congreso Nacional de Educadores Católicos bajo el lema “Educar con autoridad: en busca de la referencia perdida”. La Revista Misión conversó con varios de los ponentes, quienes indicaron cuáles son las claves de un buen uso de la autoridad y contestaron, entre otras muchas, a estas cuestiones: ¿se está perdiendo la autoridad?, ¿es necesario retomar las riendas de la educación?

Crisis de autoridad.

Hoy en día, la idea de que autoridad es lo mismo que autoritarismo está muy extendida: “El autoritarismo tiene que ver con la imposición de algo sin buscar el bien del educando, mientras que la autoridad tiene que ver con la libertad, con la búsqueda del bien de quien recibe la educación. No se ejecuta ni se impone, sino que ‘se gana’”, explicó Elda María Millán, doctora en Educación, a Misión. “La raíz del ejercicio de la autoridad se fundamenta en el amor por el hijo o el alumno”, sentencia Millán. Sin embargo, muchos padres y profesores han renunciado en gran parte a su autoridad sobre sus hijos y alumnos, y esto se debe, entre otras razones, a que ellos mismos no tienen claro cómo deben ejercerla. A esto hay que sumarle la sobreprotección a la que se somete, en muchas ocasiones, a los más pequeños. Un niño sobreprotegido y que apenas conoce los límites es un niño que, con seguridad, no se podrá desarrollar plenamente como persona.

Juan José Javaloyes, doctor en Peda­gogía, afirma que “la permisividad es una consecuencia negativa de la falta de autoridad”, e insiste en que “debemos enseñar a los hijos a discernir entre lo que está bien y lo que está mal, y entre lo que es cierto y lo que es falso”. El error de los padres radica, en muchos casos, en buscar la paz familiar por encima de todo. Esta actitud puede reportar beneficios en el momento, pero, a largo plazo, trae consecuencias muy negativas. Según Javaloyes, “el resultado de esto son niños caprichosos e inmaduros, sin ideas morales claras, sin capacidad de esforzarse de una forma continuada y sin tolerancia a la frustración”. Para superar este escollo, “la clave está en ser autoridad”, afirma Javaloyes. “Los padres no tienen autoridad, sino que, por ser padres, son una autoridad para sus hijos. La autoridad es una manifestación del amor y una forma de servicio. Sin el ejercicio de esta no se puede educar”